Boateng, la vuelta del ‘Black Power’ que tan bien le fue al Levante en el pasado

Durante varias temporadas, el Levante acertó con varios fichajes puntuales para la posición de delantero centro. Todos ellos tenían algo tenían en común, eran rápidos, desequilibrantes, con capacidad definidora y de raza negra, todo un ‘Black Power’ en toda regla.

FELIPE CAICEDO

Todo empezó en septiembre de 2010 con el recién ascendido Levante de Luis García que contra todo pronóstico, se hizo con los servicios de Felipe Caicedo, un crack ecuatoriano que además llegó en un trato redondo para los granotas procedente del Manchester City. Felipao tardó en rendir, pero se convirtió en un referente en un conjunto que realizó una primera vuelta floja pero hizo una segunda con 30 puntos que estuvo apunto de acercarles a Europa, algo que se iba a conseguir al año siguiente. Al final, Caicedo salió del Levante rumbo a Moscú dejando un suculento dinero de traspaso y posteriores comisiones. Costó 1 y se vendió por 8 millones de euros. Marcó 13 goles y el negoció fue redondo.

Caicedo fue el primer supercrack del Levante de la segunda década del siglo XXI. Foto: Marca

AROUNA KONÉ

Pero la marcha de Felipe lejos de bajar el nivel provocó un efecto contrario. Llegó a Orriols el que es considerado para muchos el mejor delantero de la historia del Levante. Por lo menos en la élite lo es y eso que solo jugó una temporada. Hablamos como no de Arouna Koné.

El marfileño, llegó tras una etapa horrorosa en el Sevilla con dos lesiones graves en un formato de cesión que también salió redondo para el Levante. La única pega fue que tuvo que dejar de jugar los últimos partidos para no llegar a una rara cláusula de goles que le había puesto el Sevilla (que demostraba la poca confianza en él) lo que provocó que el Levante se quedara a 3 puntos de la Champions, aunque al menos se clasificó para la Europa League.

Al final, en un gesto que le honró y mucho, quedó libre dejando al club de Nervión tirándose de los pelos, renovó por el Levante y salió traspasado dejando un pellizco a las arcas granotas, en reconocimiento a un club que lo había rehabilitado para el fútbol.

Koné encima le marcó un gol al Sevilla que lo tenía cedido. Foto: As.com

OBAFEMI MARTINS

En 2012 el elegido para el Eurolevante fue Obafemi Martins, un crack mundial que había despuntado en Europa unos años antes y que era un clásico de los videojuegos de fútbol donde siempre era el jugador más rápido. No tardó en demostrar que era muy bueno pues a los pocos minutos de estar en el campo, marcó el gol de la victoria frente a la Real Sociedad y lo celebró con sus celebres volteretas. Un gol tan épico como el golazo que le anotó al Valencia en un derbi.

No pudo jugar en la Europa League hasta febrero por haber llegado tarde y en su debut le hizo un golazo a Olympiakos en la ida y otro en la vuelta. La lastima fue su cláusula de rescisión baja, que fue la única manera para que firmara, y que no acabó la temporada pues los Seattle Sounders de la MLS americana pagaron su libertad en pleno mes de marzo y con la vuelta de los octavos de final de la Europa League en Moscú a la vuelta de la esquina. Siempre quedó la sensación de hasta donde podría haber llegado el Levante ese año si el nigeriano no hubiera salido antes del final de temporada.

Oba Martins rindió a muy buen nivel hasta que se fue a la MLS. Foto: Marca

ENMANUEL BOATENG

Tras los fracasos de los siguientes jugadores de estas características como Baba, Nong, y la fugaz aportación de Kalu Uche que no lo hizo nada mal en su media temporada en el Levante, llegó Manolito, un chaval de Acra (como otro Black Power mítico del Levante como Riga) al que le costó demostrar su nivel pero del que ya pocos dudan que se trata del delantero del futuro en el club granota.

La falta de adaptación, la poca confianza de Muñiz al principio y el modelo de juego conservador del asturiano, hicieron que la primera vuelta de Boateng fuera un auténtico fiasco y que los palos le llovieran a Tito, director deportivo del Levante, que había pagado 3 millones de euros por este chaval al que muchos tildaban de no saber jugar al fútbol. Lo cierto es que incluso en sus peores momentos se le veía que tenía cosas interesantes pero no le salía nada en lo poco que jugaba.

El propio Tito comentó en una entrevista que “había que verlo jugar 7 partidos seguidos para opinar porque era muy buen jugador” y fue llegar Paco López y demostrarlo. Manolito explotó. Sus desmarques de ruptura, prologanción de cabeza, asociaciones con los otros delanteros empezaron a convencer hasta los más incrédulos. Y además empezó a marcar, con Muñiz había marcado 1, con Paco en 9 partidos, 6 con hattrick incluido ante el Barcelona. Pocos dudan ahora, con su juventud y adaptado de que el Levante tiene en él, a su nuevo ‘Black Power’ y a su delantero del futuro.

Boateng celebra uno de sus goles contra el Barça (Foto: JM Fernández /gtresonline)

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