Mi primer día, mi primer Levante

Los que me conocen saben que me gusta echar la vista atrás y recordar. Hoy quisiera rememorar mi primer día en el Nou Estadi (como se llamaba por aquel entonces nuestro estadio) y mi primer Levante. Prácticamente nada tienen que ver ni el uno ni el otro con los actuales pero a pesar de todo, los tengo en gran estima. 

Mi “debut” por así decirlo se produjo un 17 de septiembre de 1989. Yo contaba con 6 años de edad y estaba en casa dando la paliza con la pelota, como reza la canción de Serrat. Fue entonces cuando mi padre me dijo: “esta tarde te voy a llevar al fútbol”. Hay que matizar que gracias a Dios mi padre ya había estado en Vallejo de joven y no se le ocurrió llevar a su hijo a Mestalla sino que me llevó al Nou Estadi.

Aquel día el Levante recibía la visita del Sestao en un partido correspondiente a la tercera jornada de Liga de Segunda División. No recuerdo mucho del partido pero sí que me impactó muchísimo cuando subí las escaleras que dan acceso al vomitorio de tribuna y me topé con los focos de grada central encendidos. Por aquel entonces el estadio únicamente tenía sillas en tribuna y el resto era cemento pero a mi me pareció el más grande y bonito del mundo.

El encuentro finalizó con victoria del Levante por 2-0 y los dos goles los marcó Martín Pérez, alias “Rambo” ya que lucía una gran melena y se solía colocar una cinta roja en el pelo. Además, la película de Stallone estaba de moda en aquella época. No hace falta decir que aquel delantero se convirtió en mi ídolo a partir de ese momento sobre todo porque aluciné al verlo celebrar los goles subido a la valla metálica que separaba el terreno de juego de la grada.

Como decía antes, aquel estadio y aquel equipo dista mucho de los de hoy en día pero para mí fue el germen que me hizo no perderme prácticamente ningún partido desde entonces. Aquella plantilla formada por jugadores como Vitaller, Ballester, Susaeta, Latorre, Latapia, Martín Pérez y que se vio reforzada por Ramalho en el mercado invernal, luchaba por mantenerse en Segunda División algo que consiguió esa temporada pero no la siguiente descendiendo a Segunda B donde permanecimos bastantes años hasta el ascenso con Carlos Simón en la termporada 1995-1996.

 

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Aquella pretemporada de 2008

“He muerto y he resucitado. Con mis cenizas un árbol he plantado. Su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado”. Así comienza la canción de Los Secretos que se convirtió en prácticamente himno no oficial del centenario del Levante UD. Y efectivamente fue así, el club tocó fondo en aquel verano de 2008 y resurgió de sus cenizas.

Aquel verano los granotas vimos como uno de nuestras grandes pasiones estuvo a punto de dejar de existir. Después del descenso y de una gestión deportiva pero sobre todo económica nefasta, el club se acogía a la Ley Concursal con una deuda acumulada de más de 90 millones de euros. Luis García se hizo cargo del primer equipo (que más bien parecía el filial viendo los jugadores que tuvo bajo sus órdenes en los primeros entrenamientos).

El stage de pretemporada se celebró en Oliva y en todos los estamentos del club se instauró una palabra: austeridad. La dirección deportiva tuvo que ponerse manos a la obra para armar un equipo en apenas 15 días con jugadores libres que llegaran a coste cero y que dieran el 100% desde el primer día y se consiguió.

Los granotas estamos hechos de otra pasta y ese verano fuimos varios los que acompañamos a aquel grupo de jugadores y cuerpo técnico para que se sintieran arropados. Entonces sí que se podía decir que éramos una familia. Al comenzar la Liga la masa social del Levante UD estaba formada por poco más de 4.000 abonados, lejos de los más de 20.000 que llenan las gradas hoy en día.

Teruel, Orihuela, Burriana… fueron algunos de los equipos que se enfrentaron a aquel equipo que cada día anunciaba dos, tres, cuatro o incluso cinco fichajes. Sin ir más lejos, Luis García alineó a Manolo Reina, Cerra, Vázquez, Serrano, Robusté, Tena, Riau, Sergio Boix, Del Moral, Rubén, Pedro Vega. En la segunda parte también jugaron Mossa, Roque, Álvaro Lozano, Salinas, Sergio Rodríguez, Nacho Hervás, Lois, Nacho Verdés en el partido contra el Orihuela que finalizó con empate a uno.

Rubén y Cerra fueron los primeros en llegar y unirse a ese elenco de chavales de los que disponía el primer equipo en los primeros días de agosto. Luego fueron llegando otros como Gorka Larrea, Pallardó, Parri y un largo etcétera a los que se unieron chavales que se convirtieron en estandartes en las siguientes temporadas como Iborra o Héctor Rodas y el mismísimo Ballesteros que algunos pensaron que venía a retirarse.

Recuerdo una charla con Luis García después de finalizar el partido en Orihuela en el que le preguntábamos por el objetivo aquella temporada. Seguramente nos vio algo alicaídos y por ello nos animó y prometió que iban a dejarse todo tanto el cuerpo técnico como los jugadores que fueran llegando. Y vaya si fue así. Esa temporada, en la que jugamos con la misma camiseta que la anterior (hasta ese punto llegaba la austeridad), se consiguió una digna octava posición en liga. A partir de ahí, ascenso, permanencia e incluso clasificación europea, es decir, aquel fue el germen del mejor Levante de la historia.

 

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Raúl Mármol, el guerrero del gol en Córdoba

Hoy nos gustaría recordar a uno de esos jugadores que sólo algunos granotas asiduos al Nou Estadi en los años 90 recordarán: Raúl Mármol. Un jugador que sólo militó dos temporadas en el Levante UD pero que dejó huella por su casta y por un gol que todavía algunos recordamos por su gran importancia. 

El central, natural de Barcelona, llegó al Levante en la temporada 1995-1996 procedente del Benidorm. Esa fue la temporada del ascenso a Segunda División con Carlos Simón en el banquillo y recordada por el partido contra el Ferrol en la liguilla de ascenso que finalizó con victoria por 2-0 (goles de Pascual y Lucas) y que significó el ascenso a la categoría de plata después de cinco años deambulando por el pozo de Segunda B.

Sin embargo, los que vivimos precisamente aquella fase de ascenso, recordamos especialmente el gol que marcó Raúl en el Arcángel de Córdoba y que supuso la victoria del Levante por 0-1. No fue el gol del ascenso definitivo ni tan famoso como el de Lucas Vilar, pero sí fue de vital importancia ya que el conjunto granota daba un paso de gigante y dejaba a un rival directo noqueado.

Raúl Mármol en un partido contra el Andorra disputado en el Nou Estadi en la temporada 1995-1996 (Foto: Raúl Mármol)

Precisamente nuestro protagonista recuerda aquel partido con nostalgia en palabras para VAMOSMILEVANTE: “Bufff, han pasado muchos años, recuerdo que al finalizar el partido nos apedrearon el autobús”. Efectivamente, el ambiente en Córdoba fue de lo más hostil tanto para el equipo como para los valientes que se desplazaron aquel 16 de junio de 1996 a tierras andaluzas.

A lo largo de la semana el presidente cordobés había estado caldeando mucho el encuentro afirmando que un radioaficionado había captado una conversación en la que un directivo granota trataba de sobornar al árbitro del partido, Valle Gil, algo que nunca pudo demostrarse y que únicamente sirvió para que pasarán cosas lamentables como el citado apedreamiento del bus del Levante.

Raúl militó esa temporada 1995-1996 y la siguiente ya en Segunda División en aquel equipo dirigido por Mané que, a pesar de ser un recién ascendido, hizo una gran temporada y permitió a la afición granota soñar con un posible ascenso a Primera. En ambas fue un jugador importante jugando 25 y 22 partidos respectivamente. Después de su etapa como granota jugó en equipos como el Jaén y Real Murcia.

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¿Recuerdas a este ex del Levante?

El protagonista de hoy fue uno de esos jugadores que fue internacional con su selección, la de Croacia, y que un momento dado recaló en aquel Levante que todavía flirteaba con el barro.  Era un delantero de buen nivel, de hecho, estuvo cerca de acudir al Mundial de Francia de 1998 donde Croacia firmó la segunda mejor actuación de su historia tras Rusia 2018 quedando en tercer lugar. Sólo dos años después, en el 2000, militó media temporada. Si eres de los veteranos seguro que recuerdas su nombre, Tomislav Erceg.

Hizo gran parte de su carrera en su país pero aparte de en el Levante, tuvo también experiencias en Italia, Suiza Turquía, Alemania y Japón. Colgó las botas en 2006 a los 35 años y su vida tomó otro rumbo, el de ser agente de jugadores y no de cualquiera, sino de algunos de los mejores de orígenes balcánicos.

Erceg es el representante de jugadores como Kalinic (quién fue expulsado de la selección en pleno Mundial de Rusia) , Jovetic o Ljajic entre otros. Sin duda, fue uno de esos jugadores ‘Random’ que pasaron por Orriols en aquel ya muy lejano 2000.

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¿Recuerdas a este ex del Levante? Mira que fue de él

Fieles a nuestro estilo hoy queremos recordarte a otro de esos jugadores que pasaron por el Levante de los 90. Uno de estos futbolistas que no tenía mal nivel ni hizo una mala carrera pero que llegó un momento poco adecuado al cuadro granota. Nos remontamos al verano de 1997,  el preámbulo de una de las temporadas más desastrosas de la historia levantinista, para refrescar nuestra memoria y recordar el fichaje de Brahim Alain Thiam por el Levante UD.

Nacido en Francia en 1974 pero con orígenes familiares en Malí, Thiam era un defensa corpulento con buen golpeo de balón. Contó para los 5 entrenadores que pasaron ese año por el club (Emilio Cruz, José Enrique Díaz, Roberto Álvarez, Txuxi Aranguren y Pepe Balaguer). Con el 24 a la espalda, su estancia en el Ciutat de Valencia duró sólo una temporada ya que con el descenso a Segunda B, prácticamente toda la plantilla salió del club.

Internacional con Malí, siguió su carrera como futbolista en el Málaga y en el fútbol francés en equipos como el Caen o el Stade Reims. Tras dejar el fútbol hace unos años, se dedica a comentar partidos para Bein Sports en Francia y tiene una cuenta de Twitter con bastantes seguidores donde por cierto, recuerda su pasado como jugador granota.

 

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El gol de Lucas Vilar

Fue para muchos la primera gran alegría que vivíamos como granotas. Después de muchos años deambulando por la Segunda División B el Levante lograba el ascenso de categoría en un partido que pasó a la historia contra el Racing de Ferrol en el entonces Nou Estadi. 

Ocurrió el 23 de junio de 1996. Mucho han cambiado las cosas para bien en el club. El estadio, para empezar, no tenía asientos más que en tribuna y los accesos todavía dejaban mucho que desear. La plantilla, como venía siendo habitual en aquella época, había sufrido una profunda transformación en busca del ansiado ascenso a Segunda División, categoría que se había perdido 5 años antes.

Un año antes el Levante había destacado en la categoría de bronce proclamándose campeón de su grupo e igualando el récord de 13 victorias consecutivas con Juande Ramos en el banquillo. Sin embargo, la trágica liguilla de promoción con el famoso y aún más trágico partido contra el Écija dejó al conjunto granota sin ascenso. En esta ocasión, los pupilos dirigidos por Carlos Simón sí lograría el objetivo y harían historia.

El Levante recibía al Racing de Ferrol y, en caso de victoria, lograría el ascenso. El equipo tenía claro que no se iban a dejar los deberes para la última jornada y esta vez querían conseguir el objetivo en casa para evitar sustos en la última jornada.

Pascual hizo el 1-0 en el minuto 26 por lo que poco importaba lo que pasara en el otro partido del grupo que disputaban el Avilés y el Córdoba. El Levante estaba en Segunda con ese gol pero faltaba el segundo que provocó el delirio en las gradas del Nou Estadi. En el minuto 94 y con todo el equipo y la afición pidiendo la hora, un balón largo de Rodri llegaba a Lucas Vilar que después de dejar sentados (literalmente) a un defensa y al portero rival, hacía un golazo para el recuerdo.

El gol de Lucas, del que tantas veces se ha hablado, no fue fundamental para el ascenso pero es historia del club de Orriols. Muchos nos emocionamos con aquel gol y con aquella celebración y con la visita a la Basílica de la Vírgen de los Desamparados al día siguiente (por aquel entonces no se celebraban todavía los ascensos en la fuente, esa historia la contaremos otro día).

Aquel fue el Levante de los César, Iñigo, Fede Marín, Rodri o incluso Quique Setién, que vino únicamente para jugar la promoción con el equipo granota y ayudar en el ascenso, pero siempre se recordará a aquel joven chaval de apenas 18 años que marcó un gol antológico.

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El talentoso futbolista granota que almorzaba bocatas de bravas

Hay historias y épocas dentro de nuestro querido Levante que hoy en día nos suenan increíbles si no fuera porque muchos las hemos vivido. Hoy vamos a recordar a un jugador que llegó al Levante UD a finales de los años 90 y que se caracterizaba por tener talento dentro del terreno y también fuera de él. 

Su nombre, Carlos Rodríguez Peña, más conocido como “Chicha”. El futbolista andaluz llegó al club granota en la temporada 98-99 en la que se logró el ascenso a Segunda División en la Ciudad Deportiva del Real Madrid con Pepe Balaguer como técnico. En una plantilla con jugadores como Jesús, Fernando Sales, Vicente y Paco Salillas entre otros, el jerezano encajó bastante bien y demostró la calidad que tenía en sus botas.

En la 99-00, ya en Segunda, Chicha fue uno de los destacados de un equipo que, por momentos, soñó con el ascenso a Primera División. Con el ’10’ a la espalda, este menudo y regordete jugador parecía mentira que pudiera jugar como lo hacía. Sin embargo, su rendimiento fue bajando y en la campaña siguiente, con Granero en el banquillo, perdió protagonismo y abandonó el club en la 2001-2002 en la que apenas jugó 4 partidos.

Pero si hay una leyenda urbana que circula de la etapa de Chicha como jugador del Levante es el almuerzo que se pegaba cada día después de los entrenamientos, un bocata de bravas con su ajoaceite y todo, algo que no sería muy normal en el fútbol tan profesionalizado de hoy en día y que tampoco lo era por aquel entonces. Siempre se dijo que Chicha podía haber llegado más lejos pero su estado físico, con bastantes kilos de más, se lo impidió.

El de Jerez, al que tuvimos ocasión de saludar en el ascenso del Levante en Chapín en 2004, se retiró bastante joven. Después de vestir la camiseta granota tuvo un par de aventuras en el Cartagena y en el Sabadell sin mucho éxito. Posteriormente fue director deportivo del Xerez CD hasta que abandonó el cargo en 2014. Sin duda, un tipo peculiar al que la afición granota recuerda con cariño y simpatía.

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Las 3 camisetas más feas de la historia del Levante UD

Está claro que para gustos, colores, o eso dicen. Desde hace bastantes años es habitual que los equipos profesionales presenten unas nuevas equipaciones cada temporada con el objetivo de vender y hacer negocio. Cada año los aficionados esperan impacientes para conocer los nuevos modelos de la camiseta de su equipo pero en el Levante ha habido más de un chasco. En este artículo hemos elegido las tres camisetas más feas del club granota de los últimos años, por supuesto, es una lista subjetiva y habrá quien no estará de acuerdo.

TEMPORADA 2004-2005

El Levante logró el ascenso a Primera División después de más de 40 años de ausencia. El conjunto granota firmó un contrato con la marca deportiva Luanvi que duró varias temporadas. Sin embargo, el diseño de la temporada del retorno a la máxima categoría del fútbol español fue bastante criticado por una afición que esperaba con muchas ganas esta camiseta. El diseño es complicado incluso de explicar y analizar, juzguen ustedes mismos. Seguramente, la camiseta más fea de las últimas décadas.

La camiseta del Levante 2004-2005, posiblemente la más fea de las últimas décadas (Foto: EFE)

TEMPORADA 2010-2011

Luanvi realizó un modelo de camiseta de lo más acertado en la temporada 2009-2010 para conmemorar el Centenario del club, sin embargo, volvió a pinchar en la 2010-2011 que volvía a ser una campaña de retorno a Primera División. De nuevo, “las barras azulgranas de tu clásico jersey” brillaron por su ausencia. Una sola franja granate en la parte delantera de la misma y toda la espalda de color azul con dos ‘manchas’ rojas en las axilas. Fea, fea.

La icónica imagen de Sergio Ballesteros celebrando la permanencia en Mestalla en la 2010-2011 (Foto: Diario As)

TEMPORADA 2015-2016

La estapa de Nike en el Levante fue de lo más cutre. La gigante marca americana no se calentó mucho la cabeza en los diseños granotas, es más, directamente es que no se la calentó nada y más bien se trataban de diseños de catálogo. Sin embargo, en la 2015-2016 más que un problema de diseño fue un problema de colores. El azulgrana pasó a ser ‘azulrojo’. Además, conforme acumulaba lavados el rojo iba perdiendo intensidad. En esta ocasión la espalda volvía a ser de un sólo color, el rojo feo.

La camiseta de la temporada 2015-2016 que para colmo acabó en descenso (Foto: Marca)

 

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¿Qué fue de este ex jugador del Levante?

Fue uno de los fichajes del verano del 98 en aquel Levante UD que buscaba resurgir y abandonar la Segunda B, en la última temporada que el club granota pisó la categoría de bronce. Aquel equipo que entrenaba Balaguer y que de la mano de los Fernando Sales, Jesús, Chicha, Salillas, Giner y Vicente (luego estrella de los vecinos y jugador repudiado en Orriols)  tantas alegrías dieron a la parroquia granota. En aquel equipo que fue el mejor de la categoría de largo, también habían obreros del fútbol tan necesarios como él. Hablamos de Gartzen, un jugador de raza.

Formado en la cantera del Athletic, el bravo lateral izquierdo y en ocasiones central, llegó procedente del Eibar con el que había jugado en Segunda la temporada 1997-98, y no tardó en hacerse con un sitio en el once inicial de Balaguer quien lo ubicó de central en su defensa de 3. El vasco, no era un portento técnico, más bien era un jugador tosco,  pero sin embargo, gozaba de un buen golpeo a balón parado lo que le habilitaba para lanzar las faltas y los penaltis de aquel año.

No en vano en su primer año como granota y pese a jugar de defensa, fue capaz de anotar 6 goles. Fue un fijo tanto en Segunda B como en la posterior temporada en Segunda donde el Levante, estuvo por momentos rozando los puestos altos de la tabla. Jugó 70 partidos entre 1998 y el 2000 y como pasaba en aquella época, salió de manera inexplicable del club rumbo de nuevo al Eibar de donde había llegado.

Tras convertirse en un fijo de varios equipos de Segunda B, se retiró en 1996 y comenzó una carrera en los banquillos entrenando en categorías inferiores en la zona vasca y a equipos como el Bermeo en Tercera. Un futbolista que los que ya andaban por el Ciutat a finales de los 90 e inicios del siglo XXI recordarán.

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El histórico Levante-Sporting de la temporada 2001-2002

Ha llovido mucho desde entonces y, afortunadamente, el club ha crecido muchísimo y se han vivido partidos y momentos históricos, pero sin duda aquel Levante-Sporting de la temporada 2001-2002 fue uno de los más épicos que todavía hoy se recuerda por muchos aficionados y ex jugadores granotas.

Nos remontamos al 15 de diciembre de 2001. El Levante dirigido por Pep Balaguer estaba teniendo una temporada más que complicada y estaba en el fondo de la tabla de Segunda División luchando por salir de los puestos de descenso. Aquella campaña todo parecía salir mal y el equipo estaba condenado a sufrir. Sin embargo, aquel día la afición disfrutaría de un partido memorable.

Para empezar el frío que hacía aquel día en el Estadio Ciutat de València es de esos que se recuerdan toda la vida. Por momentos llegó a caer aguanieve y todos los valientes que se acercaron al partido fueron ubicados en la tribuna, excepto los miembros de Ultras Levante que resistieron en el fondo de Orriols.

Aquel partido comenzó con la misma inercia que el resto de la temporada. Para empezar, en el minuto 2 un jovencísimo David Villa marcaba el 0-1 para los visitantes y ponía las cosas complicadas. Al filo de la media hora, el propio delantero asturiano era objeto de un más que riguroso penalti (y recibía las críticas de los comentaristas de Canal 9) y Lozaro hacía el 0-2. Por si la remontada no era ya lo bastante complicada, el colegiado del partido, Rodado Rodríguez, expulsaba a Ettien a la media hora por una entrada que perfectamente se podía haber zanjado con amarilla.

El encuentro se marchaba al descanso pero, por un motivo que todavía hoy no se puede explicar, en el gélido ambiente flotaba una sensación de confianza en la remontada, tanto en la grada como en los jugadores. El Levante salió en la segunda mitad en tromba con un Kaiku que tiró del carro anotando un gol muy tempranero que hacía creer.

Martín ‘El Potro’ Fúriga remataba a la red un córner centrado por Alberto Saavedra, otro de los destacados aquel día, y de repente el Levante había logrado empatar un partido que tenía complicadísimo 15 minutos antes. Pero la cosa no iba a ser fácil. Una cantada de Veiga, guardameta granota, provocaba el 2-3 para los visitantes obra de Pablo Amo.

Al Levante le costó superar este nuevo golpe después de haber logrado lo más difícil. A falta de 5 minutos y con las fuerzas justas debido a que el equipo llevaba casi una hora con un jugador menos, Alberto marcaba una falta directa desde muy lejos que hacía enloquecer a la tribuna. Un empate después de todo lo que había pasado, era un buen botín. Pero no quedaría ahí la cosa ya que en tiempo añadido (el árbitro añadió 4 minutos) llegaba el éxtasis con el gol de Josemi (de lo poco que hizo con la camiseta azulgrana) que enloquecía subiéndose a la grada para abrazarse con el público.

La temporada fue un desastre, pero tuvo este oasis en el desierto que, unido a una permanencia agónica por la no conversión en SAD del Burgos, permitió al Levante continuar en Segunda División a pesar de haber descendido con 50 puntos (récord histórico).

(Vídeo de Somgranotes / Youtube )

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El día que Olivier Kapó fue expulsado por decir “UO, UO”

Olivier Kapó fue un jugador francés que llegó al Levante en la temporada 2006-2007 cedido por la Juventus de Turín como uno de los grandes fichajes del conjunto granota que afrontaba un nuevo reto en Primera División después de lograr el ascenso en Lleida. 

El jugador galo había destacado en el Auxerre lo que le sirvió para fichar por la Juve donde no tuvo muchas oportunidades de demostrar su gran calidad. Antes de su llegada al Levante jugó cedido en el Mónaco en el que realizó una buena temporada.

En Orriols demostró lo que era. Un jugador con mucha calidad pero con una irregularidad muy grande en cuanto a rendimiento. Esa temporada 2006-2007 disputó 30 partidos de Liga y 2 de Copa del Rey con la camiseta granota anotando 5 goles. Todavía es recordada su gran jugada en el Santiago Bernabéu por la banda derecha dando un pase atrás a Tommasi que fue objeto del penalti que anotó Salva Ballesta y significó la una victoria del Levante en el feudo merengue en toda la historia.

Sin embargo, Olivier Kapó fue protagonista inesperado el 15 de octubre de 2006. Visitaba el Ciutat de València el Mallorca que se llevó la victoria por 0-1. Ese día, el centrocampista francés fue expulsado en el minuto 77 por roja directa por el colegiado del encuentro Álvarez Izquierdo. En el campo nadie supo el motivo de la decisión del árbitro ya que no hubo ninguna entrada dura ni nada por el estilo. Estaba claro que el jugador le había dicho algo por lo que hubo que esperar al acta arbitral.

La sorpresa fue mayúscula cuando los medios de comunicación se hicieron eco de lo que reflejaba el acta de Álvarez Izquierdo. El colegiado decidió expulsar al futbolista del Levante por que éste le había dicho: “UO, UO” al tiempo que hacía aspavientos dirigidos hacia él. Todavía hoy se sigue sin entender muy bien qué significaba aquel “uo, uo”. Quizás el futbolista se dirigió al árbitro en inglés “what?”. Sólo Olivier Kapó lo sabrá, lo que está claro es que fue una de las expulsiones más surrealistas que se recuerdan.

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La última gran aportación de Manolo Salvador al Levante

Manolo Salvador fue el secretario técnico del Levante durante muchas temporadas. En ellas, como es lógico, hubo luces y sombras pero lo cierto es que tuvo una época en la que fue considerado uno de los mejores directores deportivos de nuestro fútbol. Sin embargo, el descenso del equipo en la temporada 2015-2016 a Segunda División supuso su adiós definitivo al club después de muchas temporadas de servicio.

Los más ‘frikis’ del PC Fútbol recordarán a Manolo Salvador como uno de los jugadores más rápidos cuando militaba en el Albacete, su fichaje era una de las mejores gangas que ofrecía el mercado del gran videojuego de los 90. Lo mismo pensó Pedro Villarroel cuando lo contrató para ser el extremo titular del Levante en la temporada 1997-1998 que acabó de le peor manera, con el descenso a Segunda División B apesar de que la plantilla contaba, en teoría, con los mejores jugadores de la división de plata la temporada anterior.

A Orriols llegó con 34 años y únicamente disputó 8 partidos. Decidió colgar las botas y se incorporó inmediatamente a la secretaría técnica del club que entonces lideraba Ricardo Chover, uno de los hombres de confianza de Pedro Villarroel. Manolo fue aprendiendo el oficio y poco a poco se fue haciendo con galones y el equipo logró un brillante ascenso en la 98-99 con la llegada de jugadores que brillaron como granotas y fueron traspasados a equipos de Primera División (Fernando Sales, Jesús o el propio Vicente que subió al primer equipo).

El equipo no ha regresado a Segunda B desde entonces (aunque descendió en la 2001-2002 pero se salvó en los despachos) y Manolo Salvador más o menos fue cumpliendo con los objetivos año tras año logrando varios ascensos a Primera División. De hecho, sobrevivió al terremoto de 2007-2008 cuando el equipo estuvo al borde de la desaparición y Pedro Villarroel dejó de ser el máximo accionista. Muchos dicen que fue a partir de entonces cuando el de Faura comenzó a trabajar con libertad y no antes.

Sea como fuere, el Levante en los últimos 10 años fue capaz de crecer de forma vertiginosa hasta convertirse en el mejor Levante de la historia que se consolidó en Primera División y alcanzó incluso la Europa League. Sin embargo, el último descenso en la 2015-2016 y el desgaste de tantos años propiciaron su salida. Pero Salvador realizó un último gran servicio para el club, el fichaje de Jefferson Lerma.

El centrocampista cafetero llegó al club precisamente esa temporada del descenso a Segunda procedente del Atlético Huila por unos 900.000€ aproximadamente. Hoy en día queda claro que fue un auténtico chollo ya que estamos ante un jugador que, si no pasa nada raro, estará el Mundial defendiendo los colores de Colombia. El futbolista fue importante en el ascenso de la temporada pasada pero todavía más en la permanencia de este año y parece que sigue creciendo día a día.

Ahora mismo Lerma es uno de los jugadores más cotizados de la plantilla, recién renovado y con una cláusula de 50 millones podría ser la mayor venta de la historia del club y daría carpetazo definitivo a la deuda que estuvo a punto  de suponer el fin de un club centenario. Está claro que Salvador tuvo muchos errores a lo largo de su carrera como granota pero su última aportación fue más que buena.

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Marcelino García Toral, el organizador granota

Muchos entrenadores se curten como futbolistas en el terreno de juego antes de pasar a los banquillos. Algunos de ellos ya dan muestras de liderazgo y de capacidad de dirigir y organizar a sus compañeros en el césped. Uno de los ejemplos es Marcelino García Toral, que vistió la camiseta granota recién iniciada la década de los 90. 

El fino centrocampista asturiano llegó al Levante en 1990 a un equipo que deambulaba en Segunda División y que sufría para mantener la categoría. De hecho, el club granota descendió esa temporada y Marcelino continuó un año más en la plantilla en Segunda B.

El asturiano había destacado en las categorías inferiores del Real Sporting de Gijón y había dado el salto al primer equipo donde estuvo durante 4 temporadas en Primera División a un buen nivel. Sin embargo, fue perdiendo protagonismo y en la campaña 1988-1989 apenas jugó por lo que se marchó al Racing de Santander de la Segunda División (club en el que triunfaría como técnico años después).

El Levante de inicios de los 90 no era para nada el club que es hoy en día. Problemas económicos y deportivos que dieron con el club en Segunda B de la que costaría salir ya que no se regresó hasta la campaña 1995-1996 de la mano de Carlos Simón en el famoso partido contra el Racing de Ferrol recordado por el gol de Lucas.

Marcelino pasó sin pena ni gloria por Orriols, de hecho, poca gente recuerda hoy en día que vistió la camiseta granota, pero así fue.  Jugó 48 partidos de Liga y anotó un gol. Quien sabe si algún día se sentará en el banquillo del Ciutat de València.

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Laurent Robert, mejor en Youtube que sobre el césped

Verano del 2006, el Levante ha ascendido a Primera hace unos par de meses tan sólo un año después de haber descendido. Pedro Villarroel decide apostar fuerte por una plantilla que compita en Primera y se lanza a jugar al Pc Fútbol trayendo al cuadro granota multitud de jugadores de nombre en otras ligas. Uno de ellos fue el francés Laurent Robert quien la había partido en la Premier en las filas del Newcastle.

Robert había destacado como un excelente extremo izquierda, con un golpeo de pelota a balón parado casi imparable y una habilidad extrema para irse de los rivales en un uno contra uno. Eso es lo que al menos, mostraban los cientos de vídeos que habían sobre él en Youtube y que los aficionados granotas ilusionados, colgaban en los foros pre redes sociales de la época.

Lo cierto es que todo esto era ya pasado pues el jugador francés ya venía de capa caída y de vuelta de su carrera. Si bien, triunfó en el Newcastle, a su llegada a Valencia llegaba del Benfica casi defenestrado. Y es que aquel Levante juntó un equipo exótico donde se fijó en este jugador de renombre. No fue el único pues llegarían a coincidir en el mismo equipo jugadores como Ze María, Dehu, Luyindula, Tomassi (aunque éste si triunfó) o Meyong Ze entre otros.

Robert tampoco estuvo muy afortunado en su presentación. Al jugador no se le ocurrió decir otra cosa que: “Harán falta 2 hombres para pararme en el campo”. La bravuconada quedó en eso, en un triple de 3 puntos y sólo jugó 13 partidos donde no marcó ningún gol ni demostró esa supuesta habilidad especial en el balón parado. En la temporada siguiente, el club lo dejó sin ficha dado su nulo rendimiento y acabó saliendo sin aportar nada. Así que ya sabéis, por muchos vídeos que veas de un jugador en Youtube, hasta que no lo veas en directo mejor no ilusionarse.

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Un ex granota cuelga las botas a dos meses de cumplir los 40 años

Cada vez es más común que los jugadores alarguen sus carreras y se retiren con más edad que hace unos años. Es el caso del siguiente protagonista que ha anunciado hoy que se retira del fútbol cuando le faltan 2 meses para cumplir los 40 años y que formó parte del Levante UD al inicio de su carrera. 

Su nombre, Francisco Peña Romero, más conocido como “Paco Peña”. Natural de Jerez de los Caballeros (Badajoz) el menudo lateral izquierdo salió de su pueblo natal para incorporarse al Levante en la temporada 98-99 en la que el equipo dirigido por aquel entonces por Pepe Balaguer lograría el ascenso a Segunda División A en la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid contra el filial merengue.

Peña jugó 3 temporadas más con el conjunto granota, la 1999-2000, la 2000-2001 y la 2001-2002, en la que abandonó Orriols debido al descenso (que luego no sería tal ya que el Burgos descendió en los despachos). El bravo lateral disputó un total de 69 partidos de Liga con la zamarra blaugrana.

Albacete, Real Murcia y Hércules han sido sus equipos desde entonces, siendo este último el equipo en el que más temporadas ha permanecido (9), una de ellas en Primera, 4 en Segunda y otras 4 en Segunda B. Hoy, después de 20 años y más de 600 partidos oficiales a sus espaldas, ‘Peñita’ cuelga las botas.

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¿Sabes quién es este ex futbolista granota?, te vas a quedar boquiabierto

Hace muy poco te recordábamos a dos ex jugadores granotas como la Topadora Cáceres y José Mari y te mostrábamos como estaban en la actualidad. Hoy te traemos a otro ex granota, en concreto a un jugador que sólo estuvo una temporada a finales de los 90, pero realizó una temporada espectacular dejando huella en un año que fue especial para muchos granotas. Una temporada aquella que acabó con un ascenso a Segunda, ¿aún no sabes de quién hablamos?, sigue leyendo y verás como si eres un veterano granota si sabes de quien hablamos.

El protagonista de este nuevo artículo es Cesar de Loma Atienza, un pequeño futbolista que llegó al Levante en el verano de 1995 cedido por el Atlético de Madrid. Un habilidoso futbolista que con sus goles y jugadas deleitó a los fieles levantinistas que acudían esa temporada 1995-96, al viejo Nou Estadi. Un jugador que posiblemente vivió sus mejores días como jugador levantinista y al que posteriormente las lesiones lastraron.

Pese a ser una de las promesas del Atlético de Madrid no consiguió hacerse con un hueco en la primera plantilla del club colchonero, de hecho, el año de su cesión al Levante fue el del mítico doblete de los rojiblancos.

Fue cedido al Almería para jugar en Segunda, volvió al filial del Atlético, jugó en Portugal, en el Merida y en el Betis donde por cierto, le marcó un gol al Levante en un partido de Segunda y que era el primer gol del siglo para los beticos. También estuvo en el Ciudad de Murcia y en el Córdoba para acabar retirado en 2004 lastrado por las lesiones.

Cesar celebró así el gol ante su ex equipo que era el primero del siglo XXI para el Betis. Veiga al fondo. Foto: Real Betis Balompié

Sin embargo Cesar de Loma se hizo muy famoso a principios del siglo XXI y no por sus cualidades sobre el campo. Y es que el ex futbolista del Levante mantuvo una relación con la hermana de Jesulín de Ubrique durante su etapa como futbolista del Betis, hecho que fue muy sonado para las revistas del corazón de la época.

Tras retirarse del fútbol, decidió meterse en el mundo del boxeo como podemos apreciar en las imágenes que el mismo colgó en su cuenta de la red social Google plus. Sin duda un hecho curioso para un jugador que prometía y mucho en su paso por el Levante y que no hubiera estado mal verlo un poco más como granota.

 

 

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