El gol de Lucas Vilar

Fue para muchos la primera gran alegría que vivíamos como granotas. Después de muchos años deambulando por la Segunda División B el Levante lograba el ascenso de categoría en un partido que pasó a la historia contra el Racing de Ferrol en el entonces Nou Estadi. 

Ocurrió el 23 de junio de 1996. Mucho han cambiado las cosas para bien en el club. El estadio, para empezar, no tenía asientos más que en tribuna y los accesos todavía dejaban mucho que desear. La plantilla, como venía siendo habitual en aquella época, había sufrido una profunda transformación en busca del ansiado ascenso a Segunda División, categoría que se había perdido 5 años antes.

Un año antes el Levante había destacado en la categoría de bronce proclamándose campeón de su grupo e igualando el récord de 13 victorias consecutivas con Juande Ramos en el banquillo. Sin embargo, la trágica liguilla de promoción con el famoso y aún más trágico partido contra el Écija dejó al conjunto granota sin ascenso. En esta ocasión, los pupilos dirigidos por Carlos Simón sí lograría el objetivo y harían historia.

El Levante recibía al Racing de Ferrol y, en caso de victoria, lograría el ascenso. El equipo tenía claro que no se iban a dejar los deberes para la última jornada y esta vez querían conseguir el objetivo en casa para evitar sustos en la última jornada.

Pascual hizo el 1-0 en el minuto 26 por lo que poco importaba lo que pasara en el otro partido del grupo que disputaban el Avilés y el Córdoba. El Levante estaba en Segunda con ese gol pero faltaba el segundo que provocó el delirio en las gradas del Nou Estadi. En el minuto 94 y con todo el equipo y la afición pidiendo la hora, un balón largo de Rodri llegaba a Lucas Vilar que después de dejar sentados (literalmente) a un defensa y al portero rival, hacía un golazo para el recuerdo.

El gol de Lucas, del que tantas veces se ha hablado, no fue fundamental para el ascenso pero es historia del club de Orriols. Muchos nos emocionamos con aquel gol y con aquella celebración y con la visita a la Basílica de la Vírgen de los Desamparados al día siguiente (por aquel entonces no se celebraban todavía los ascensos en la fuente, esa historia la contaremos otro día).

Aquel fue el Levante de los César, Iñigo, Fede Marín, Rodri o incluso Quique Setién, que vino únicamente para jugar la promoción con el equipo granota y ayudar en el ascenso, pero siempre se recordará a aquel joven chaval de apenas 18 años que marcó un gol antológico.

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