Riga Mustapha, un tipo peculiar

Vamos Riga Mustapha, vamos Riga Mustapha….con este peculiar canto, recibía la afición del Ciutat de Valencia a uno de los jugadores más peculiares que han pasado en los últimos años por el Levante y van unos cuantos. Con una apariencia física facilmente reconocible y una forma de jugar al fútbol muy rara, Riga, quedó en la memoria de todos los levantinistas cuando marcó en 2006, en Lleida y con su peculiar estilo, el gol que le daba el segundo ascenso del siglo XXI.

Natural de Ghana pero criado y con nacionalidad holandesa, Riga Mustapha llegó al Levante en el verano de 2005 procedente del Sparta de Rotterdam en un fichaje tan sorprendente como desconocido en aquel momento. Sin embargo, la apuesta salió bastante bien. Anotó 28 goles con la zamarra del Levante en el que jugó tres temporadas, la primera en Segunda y las otras dos en Primera División. Fue el máximo goleador granota en las tres temporadas que jugó.

Riga Mustapha con la zamarra granota.

Riga Mustapha con la zamarra granota.

Con su peculiar y característico “spanglish” con el que poco se le entendía, Riga también era uno de los favoritos del público. Capaz de marcar goles espectaculares y de hacer las jugadas más raras de la historia, su rendimiento como granota fue cuanto menos notable sin embargo tuvo la mala suerte de jugar en aquel Levante de 2008, el que descendió a Segunda dando la nota y con impagos.

Precisamente Riga fue uno de los que salió con papel en mano protestando que no cobraba y que le iban a cortar la luz de su casa. Lo que no se veía en la camara era el pedazo de Hummer que llevaba cuyo valor equivalía a muchas décadas de luz. Pero eso es otra historia. Precisamente, se acogió a esta circunstancia para salir libre del Levante y marcharse al Bolton inglés donde estuvo varios años con más pena que gloria. Del Bolton pasó al Cartagena en 2011 para jugar en Segunda, después se quedó sin equipo una larga temporada y acabó en el fútbol indio. Desde su salida del Levante su carrera ya no volvió a ser la misma.

Vamos Riga Mustapha, vamos Riga Mustapha...

Vamos Riga Mustapha, vamos Riga Mustapha…

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Diez jugadores raros que pasaron por el Levante

En el mundo del fútbol profesional es normal acertar y fallar en los fichajes de los clubes. Como casi todo en esta vida, el dinero, te ayuda que el acierto sea mayor por lo que cuanto menos dinero para comprar tienes más fácil es que acabes comprando un saldo que acaba saliendo caro. La historia del Levante, sobretodo en los 90 y principios del siglo XXI, está llena de ellos. Como la lista es eterna, en Vamosmilevante te ofrecemos diez que seguro que te vendrán a la mente cuando los leas. Comenzamos.

Felipe Manoel

En enero de 2009 llegaba a aquel Levante de transición que empezaba a crear Luis García un mediocentro brasileño procedente del Villarreal. Se llamaba Felipe Manoel y hasta ese momento, las referencias sobre él eran más bien escasas pero su equipo de procedencia, daba esperanzas de que se podía tratar de un jugador de cierto nivel. Finalmente, jugó dos ratos demostrando más bien nada y desapareció en combate también del Villarreal. Un caso raro, raro, raro.

La ‘Topadora’ Cáceres

Miguel “La Topadora Cáceres” era un reputado jugador paraguayo con muy buen cartel en su país y en el fútbol argentino. Llegó envuelto en cierta expectación para jugar la recta final de la temporada 2000/01 en las filas de un Levante que dirigía Carlos Granero y que jugaba en Segunda División en una temporada que no generó ni frío ni calor acabando el equipo en un comodo puesto en la tabla pero lejos de los puestos que daban el ascenso. Aunque parezca mentira, este corpulento delantero era internacional con Paraguay y llegó a disputar las eliminatorias para el Mundial de 2002 mientras jugaba en el Levante. Tras su paso por Valencia su carrera no dio para mucho más.

Sabaly

Ua Sabaly, Ua Sabaly. Ese era el grito de guerra con cierta guasa que la grada del por entonces Nou Estadi le dedicaba a un jugador que francamente daba la sensación que no era ni profesional. Con un nivel justito, su presencia en el club fue casi testimonial, jugando unos pocos minutos en partidos de Copa o en la recta final de temporada  con nada en juego donde encima tuvo la mala suerte de lesionarse de gravedad en el Sadar con la liga 1996/97 prácticamente acabada. Mané en su primera etapa en el club en ese momento, confió prácticamente nada en él. Era más habitual verle correr con el chandal del Levante por el viejo cauce del río Turia, donde acudía con asiduidad a entrenarse en solitario que en el campo. Un jugador cuya procedencia y fichaje sigue hoy en día siendo una incognita. Seguro que más de uno se ha acordado de él tras leer esto.

Lombardi jugó un par de amistosos y poco más.

Lombardi jugó un par de amistosos y poco más.

Lombardi

Este defensa brasileño llegó al Levante del ascenso de Lleida en la temporada 2005/06 y no jugó ningún minuto con la zamarra del Levante, ni en Copa tuvo minutos. Un jugador cuyo paso fue tan anécdotico, que sale en el libro oficial de aquel ascenso y muchos se preguntarán ¿este hombre quién es?. No sabemos si era malo o bueno porque simplemente ni lo vimos. Un caso raro ( y hubieron unos cuantos) made in Pedro Villarroel.

Valente

La temporada 1997/98 es una de las más tristes y rídiculas que se recuerdan en la casa granota. Una temporada que tuvo de todo, 5 entrenadores (Emilio Cruz, José Enrique Díaz, Roberto Alvárez, Txuxi Aranguren y Pepe Balaguer) y una cantidad de fichajes raros que casi podrían llenar la lista. Tal fue la cosa, que en el mercado de invierno se realizaron una decena de fichajes que tampoco ayudaron mucho. Uno de ellos fue Valente, un lateral zurdo de Angola que llegaba de la liga portuguesa y que no conocía nadie, tanto que seguro que  muchos ni lo recuerdan con la camiseta del Levante ni casi ni su cara.

Lissandro

Al mismo tiempo que Valente, llegó un delantero brasileño en enero de 1998 que iba a ser el “9” granota para la salvación de una temporada que como ya hemos comentado, acabó mal. Un delantero que no aportó nada y que tampoco había hecho nada antes de llegar al Levante. Un fichaje de esos, raros cuyo dinero quizás acaba repartido entre las manos de su representante y algún directivo amigo.

El “Potro” Martin Furiga

Este es de nota. Jugó en el Levante de la temporada 2001/02 el del descenso en Soria con 50 puntos que a la postre, acabaron dando la permanencia tras el caso Burgos. Este delantero argentino había estado en el fútbol de Perú y en la segunda fila del calcio italiano cuando llegó al Levante de manera sorprendente hoy en día pero de manera normal en aquella época al Levante UD. Tal era su nivel, que lo puede resumir esta anécdota personal. Me encontraba en la tribuna del Ciutat una tarde de diciembre de 2001. Caía agua nieve y era el día de la remontada al Sporting con diez con gol en el minuto 93 de Josemi, otro caso aparte.

Eran los tiempos donde nos metían a todos en tribuna cuando llovía o casi nevaba como aquel día. El frío era brutal y el Levante perdía cuando antes de sacar un córner, un hombre que se encontraba a mi lado y al cual no conocía de nada dijo: ” si marca el paquete este del potro me bajo los pantalones”. El potro marcó y el hombre cumplió y se los bajó literalmente pese al frío que hacía. No se le recuerdan más goles ni casi más partidos con la zamarra granota. Se fue al Amurrio tras dejar el Levante.

Luis Romero

¿Lo recuerdas?, es díficil. Luis Romero fue un central Paraguayo que llegó al Levante en el verano de 1997 y en enero de 1998 ya no pertenecía al club granota pese haber jugado casi todos los partidos hasta esa fecha. Central de un pobre nivel, lento y con pocos recursos, tuvo un paso tan breve por el Levante que cuesta recordarlo. Pero si, estuvo en el Levante.

Bruno Novo

El Levante de inicio del siglo XXI apostó por los jugadores de origen en el fútbol portugués. Así tras varios desastres, llegó procedente del Varzim, Bruno Novo, un jugador portugués cuya aportación fue tan nula como irrelevante. Fue en la temporada 2001-02.

Aloys Nong

Este es reciente pero no deja de ser un caso sangrante. En 2013, fue el único jugador por el que se pagó, en concreto sobre unos 250.000 euros para jugar en un conjunto ya asentado en Primera División. Tras varios tiras y aflojas llegó procedente del fútbol belga pero no tardó mucho en no contar para Caparrós. Fue cedido al Recre en invierno y volvió en 2014 donde pese a tener tres años de contrato fue rescindido. Un error grave.

Nong un fichaje raro y relativamente caro.

Nong un fichaje raro y relativamente caro.

Tenemos muchos más en mente, tanto que podemos hacer una segunda parte, pero no acabaríamos este artículo así que prometemos volver con diez más.

 

 

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Aquel 4 de diciembre de 1994 en el Nou Estadi

Permitan que este artículo casi vaya escrito en primera persona, con las vivencias de un granota en edad casi adolescente, con apenas 13 años. Una historia que nos remonta al 4 de diciembre de 1994, una temporada que tuvo de todo, récords, alegrías y un final tan amargo que todos los granotas que ya estaban en esa época no olvidarán jamás. el famoso y terrible “Ecijazo”. Pero eso es otra historia, porque aquella tarde de diciembre de hace ya dos décadas se jugaba otra cosa en el viejo Nou Estadi, un récord histórico que fieles a la leyenda del “Yunke de la adversidad” acabó torciéndose.

Nos ponemos en situación. El Levante, de la mano de Juande Ramos, empezaba la temporada 1994/95 con la misión de dejar la Segunda B y ascender a Segunda más si cabe, después de haber caído en la promoción de ascenso de la temporada anterior en beneficio del Salamanca. Con un equipo prácticamente nuevo e ilusiones renovadas, el equipo empieza como un tiro. Tanto que durante las 13 primeras jornadas, desde septiembre hasta diciembre, todos los rivales doblan la rodilla ante los granotas que cuentan todos sus partidos de aquella Liga de Segunda B con victorias, 13 en total.

Precisamente, yo que les escribo este artículo tenía 13 años. Aquella semana, las mariposas rondaban por mi estomago, más si cabe cuando en mi clase de octavo de EGB de la época, el único que era del Levante era yo, más todavía cuando un profesor entró con un taco de entradas para el partido y la gran mayoría ni conocían al Levante ni sabían donde había que ir al partido. Las ganas del partido y de batir el récord no eran pocas en un chaval que ya con esa edad vivía el fútbol.

Aquella tarde de 1994, a las 17:00, el Levante se citaba con la historia. Con un estadio casi lleno, algo muy chocante para alguien que llevaba desde los 9 años yendo al campo del Levante y jamás había visto más de 3000-4000 personas en el mismo, los granotas nos citabamos con la historia, con la posibilidad de superar un récord que aunque fuera en Segunda B, era eso, un récord. Encima el rival ayudaba, llegaba el Girona que por aquel entonces era uno de los peores de la categoría y tocaba la parte baja de la tabla.

Libro Levante-Gerona 1994

El Levante, ante 30.000 espectadores en las gradas de cemento sin sillas todavía, empezó ganando, se dejó empatar y volvió a ponerse por delante y cuando todo el mundo hacía la ola y celebraba el récord histórico, el Yunke de la adversidad iba a aparecer de nuevo en forma de una vaselina casi imposible que pillaba  Rodri portero de la época adelantado. Un récord que se fue por el aire y la temporada acabó como ya os hemos contado. Pero ese gol, esa acción, quedó para siempre grabada en mi retina y aún lo recuerdo hoy 20 años después. Seguro que no soy el único.

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Ian Harte, un guante en la zurda

Ian Harte escribió su nombre en letras de oro en la historia del Levante. En agosto de 2004, en la primera jornada de ese campeonato, el irlandés, marcó el gol del empate del Levante en Anoeta. Un gol que tenía un sabor especial pues era el primero del equipo granota en Primera División después de cuarenta años que se dice pronto. Pero este lateral zurdo nacido en 1977, no era un desconocido a su llegada al Levante UD. Venía de formar parte del último Leeds que valió la pena, el que fue un equipo temido en la Champions y de jugar en el Mundial de 2002 donde erró un penalti ante Casillas.

Harte, venía de sobresalir en la máxima competición europea en las filas del histórico Leeds con el que llegó a las semifinales de la Champions 2000/01 donde precisamente fueron eliminados por el Valencia que luego iba a perder los penaltis en Milán frente al Bayern de Munich. Pero tras el descenso del equipo inglés en 2004 (del cual aún no se han recuperado), buscó una salida en otra liga y así llegó a las filas de un modesto Levante que buscaba dar la campanada en su primera temporada tras cuatro décadas deambulando por los bajos fondos del fútbol español.

Ian Harte celebrando un gol en Champions con la camiseta del Leeds.

Ian Harte celebrando un gol en Champions con la camiseta del Leeds.

Aquella temporada empezó bien, muy bien, pero acabó lamentablemente mal. El Levante, hizo 19 puntos en las 10 primeras jornadas y se pusó tercero en Primera tras el gol de Jesule al Athletic de Bilbao. En ese momento, nadie se podía pensar que el equipo acabaría descendiendo con menos de 40 puntos al no sumar prácticamente casi nada en los siguientes 28 partidos. Mientras tanto, Ian Harte continuaba siendo un fijo en los esquemas de Schuster.

Lateral de carácter, algo lento pero con una zurda como un guante, vivió el descenso con los granotas tras la derrota en Villarreal y cuando parecía que estaba más fuera que dentro del club, Villarroel, consiguió convencerle para que se quedara en la disciplina levantinista. Algo que iba a ser fundamental en la temporada siguiente. En Segunda, Harte no sólo fue un fijo en los once sino que además, gracias a sus goles de penalti y de falta, fue vital para el ascenso. Marcó 9 goles y dio multitud de asistencias desde el córner y el balón parado.

Suya fue la falta que acabó en gol tras un remate raro, casi con el culo, de Riga en el partido disputado en Lleida en 2006, el que daba el ascenso para el Levante. Su tercera temporada en el club ya no fue tan bien. Una grave lesión lo dejó fuera gran parte de la temporada y cuando volvió ya no era el mismo. Jugó menos de cinco partidos en la 2006/07 y ese mismo verano dejó la disciplina granota para volver a Inglaterra. Ahí se acabó su historia con el Levante, pero como os hemos contado al principio, su nombre quedó grabado para siempre en ella.

Ian Harte ante Figo en el Levante-Real Madrid de 2005.

Ian Harte ante Figo en el Levante-Real Madrid de 2005.

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Damiano Tommasi, el gladiador romano del Levante

Damiano Tommasi fue uno de esos jugadores que pese a estar relativamente poco en el Levante UD, dos temporadas, dejó huella en el club y en los aficionados del club granota. Su garra, su juego y su carácter, encajaron a la perfección en un conjunto que por aquel entonces, distaba mucho del actual pero donde Tommasi, un jugador ya de renombre a su llegada al Levante, era uno más.

Nacido un 17 de mayo de 1974, Damiano comenzó su carrera en el Hellas Verona. De ahí pasó a las filas de la Roma donde estuvo 10 años, desde 1996 a 2006. Durante su etapa como romano dejó un gesto que dejó muy claro el tipo de personalidad de Tommasi. Se lesionó de gravedad y renunció a su salario millonario mientras estuviera lesionado aceptando cobrar el sueldo mínimo que marcaba la Federación Italiana de Fútbol.

Tommasi ante Aimar en un derbi.

Tommasi ante Aimar en un derbi.

En 2006 dejó el Olímpico de Roma para precisamente llegar al Levante que esa temporada, volvía a la Primera División tras haber ascendido en Lleida tras aquel gol de Riga casi con el culo tras una falta de Ian Harte. Un Levante que finalmente mantendría la categoría de la mano de Abel que iba a llegar a mitad de temporada. Un año, donde se ganó en el Bernabéu y se goleó al Valencia en casa pero que terminó de una manera agridulce tras un último partido en Bilbao marcado por un supuesto amaño y que acabó con la credibilidad de Descarga, un jugador que estaría en la galeria de ídolos como Ballesteros pero ambos acabaron manchados por lo mismo.

Precisamente en ese partido, según cuentan,  junto a Molina, Rubiales y Berson, Damiano Tommasi fue uno de los pocos que se negaron a participar en un  supuesto amaño que fue tan vergonzoso como asqueroso pero desgraciadamente no fue la única ni última sospecha. Algo que nos duele a los levantinistas. Sin duda, este italiano que jugó un Mundial con Italia, fue uno de los jugadores más intengros que pisó un césped.

Tommasi en aquel partido frente al Athletic de Bilbao.

Tommasi en aquel partido frente al Athletic de Bilbao.

Tras salir del Levante se fue a jugar a Inglaterra en el QPR y a China pero después de su retirada, pasó a presidir la Asociación de Futbolistas Italianos precisamente igual que su compañero como granota, Luis Manuel Rubiales que pasó a ocupar la misma función pero en España. Viendo al Levante de los últimos años, uno no puede dejar de pensar que quizás Tommasi hubiera encajado mejor en una plantilla como la actual, hubiera sido un refuerzo de lujo pero eso ya quedará sólo para la imaginación.

 

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Paco Salillas fue un “Killer” granota

Paco Salillas fue el goleador granota durante los últimos años del siglo XX y principios del XXI. El caso de este delantero aragonés se podría considerar como el de uno de esos currantes del fútbol cuya suerte, no fue la de otros que quizás con mucho menos trabajo y cualidades, consiguieron llegar más alto. Paco Salillas sólo tenía un trabajo, meter goles, y lo hacía a la perfección. Nacido en Alagón, Zaragoza, un 7 de enero de 1966, fue uno de los delanteros más determinantes de la historia del Levante.

Antes de llegar al club granota, había jugado en multitud de equipos en Primera y Segunda División como el Zaragoza, Celta, Lleida o Villarreal. Precisamente en el cuadro de Castellón, fue fundamental para conseguir en 1998, el primer ascenso de la historia de los del Madrigal. Algo que casi suena raro hoy en día viendo su trayectoria desde entonces pero es que durante los 90, el Villarreal era más un clásico de la Segunda y Segunda B que de circular por Europa como en las últimas décadas.

Salillas disputando un balón a Maradona en un Sevilla-Celta.

Salillas disputando un balón a Maradona en un Sevilla-Celta.

A todo esto, en el mercado de invierno de la temporada 1998/99, Salillas, llegó a un Levante que de la mano de Pep Balaguer, quería volver a Segunda tras haber descendido la temporada anterior. En sólo media temporada, se convirtió en el goleador del equipo y el club, volvió a ascender en el verano de 1999 tras ganar al Real Madrid B en la entonces Ciudad Deportiva blanca por 0-2. En la temporada siguiente en un equipo donde destacaban jugadores como Fernando Sales, Jesús, Chicha y sobretodo Vicente que luego marcharía al eterno rival, Salillas, consiguió ser el Pichichi de Segunda División de la temporada 99/00 tras anotar 20 goles con la casaca granota.

La siguiente temporada no fue tan buena en cuanto a juego y sensaciones aunque de la mano de Granero, Salillas, volvió a ser el máximo goleador del equipo con 17 goles y se quedó a las puertas de repetir como Pichichi de la categoría. Sin embargo en 2001 y a pesar de haber sido el máximo goleador del equipo otra vez, Pedro Villarroel, muy a su estilo, decidió prescindir de él. Se marchó a Castellón en Segunda B donde continuó marcando goles y el Levante descendió con 50 puntos para luego ser rescatado por el descenso administrativo del Burgos. Esto fue el comienzo de una nueva era para el Levante pero eso, es otra historia que contaremos otro día.

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Aquellas tardes de los 90 en el Nou Estadi

En un rincón retro dedicado al Levante UD no podían faltar los recuerdos vividos a lo largo de décadas en el antiguamente llamado Nou Estadi, ahora llamado Ciutat de Valencia. Un recinto que ahora está ubicado en uno de los mejores barrios de Valencia, con unas comunicaciones maravillosas, metro, un parque, un centro comercial y todo tipo de facilidades para acceder a él, hasta un tranvía que para junto a una de sus puertas. Sin embargo, no siempre fue así.

Dependiendo del grado de veterania de cada uno, sus recuerdos irán encaminados de una manera o otra pero no hace falta ser tan viejo para recordar que había que cruzar huertas para llegar al estadio y los accesos no es que fueran malos  sino que eran innacesibles.

La evolución del Ciutat de Valencia y sus alrededores en las últimas décadas.

La evolución del Ciutat de Valencia y sus alrededores en las últimas décadas.

Y es que no fue hasta los inicios del siglo XXI cuando el barrio dio un cambio radical, antes, en los 90 por ejemplo, el estadio seguía rodeado de huertas y descampados e incluso a principios del siglo XXI alguna zona de alrededor era todavía un terraplen de arena, nada que ver con los modernos alrededores de hoy en día. Pero aquellas tardes con un Levante de Segunda B y alguna aparición estelar en Segunda como el primer año de Mane, tenían algo especial. Evidentemente los tiempos son mejores ahora pero aquellos tiempos tenían algo quizás por la edad en la que algunos los vivimos.

Juanfran y Ballesteros dos íconos del Eurolevante en el siglo XXI juntos en el banquillo en los 90.

Juanfran y Ballesteros dos íconos del Eurolevante en el siglo XXI juntos en el banquillo en los 90. Al lado Juande Ramos un clásico del fútbol español.

En aquel periodo, era muy díficil ser del Levante tanto como ir al estadio. Las gradas eran de piedra (los asientos se pusieron en 1997) y la gente cambiaba de zona según donde atacara el Levante. La asistencia, estaba muy lejos de la habitual y apenás lograba pasar de 2000-3000 espectadores que fielmente acuadian a pasar frío en unas gradas en las que incluso se hacían hogueras cuando el  fresco valenciano apretaba en invierno. Lejos de pasar las grandes estrellas como hoy en día, por su verde pasaban los jugadores del Tomelloso, Alzira e incluso de un Villarreal que por aquel entonces también distaba mucho de ser quien es hoy en día.

Aquellas tardes con un marcador manual de números que se mantuvo un buen tiempo, vallas (se quitaron en el 2000), olor a puro rancio y a césped mojado, tenían un aspecto romántico que quizás hoy en día se ha perdido aunque es lógico, mejor el Levante como está hoy en día. Por eso, si tu has vivido estos tiempos, estas anécdotas, seguro que cuando vistes a tu Levante en la Europa League y cuando lo ves batallando en Primera División con éxito como las últimas temporadas, no puedes evitar tener la piel de gallina.

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Aquellas tardes de fútbol de los 90 en el Nou Estadi.

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El “black power” funcionó durante años en el Levante

Durante varias temporadas, el Levante acertó con los fichajes de un perfil de delantero muy similar por lo menos algo tenían en común, el black power. Todo empezó en septiembre de 2010. Los granotas, habían ascendido a Primera División tras una temporada épica por la sorpresa que fue ascender, de la mano de Luis García y su inseparable Menotti. El Levante buscaba un delantero y contra todo pronóstico, se hizo con los servicios de Felipe Caicedo, un crack que además llegó en un trato redondo para los granotas.

El ecuatoriano tardó pero se convirtió en un referente en un conjunto que realizó una primera vuelta flojísima pero hizo una segunda con 30 puntos que estuvo apunto de acercarles a la UEFA, algo que se iba a conseguir al año siguiente. Al final, Caicedo salió del Levante rumbo a Moscú dejando un suculento dinero de traspaso y posteriores comisiones. Marcó 13 goles y el negoció fue redondo.

Caicedo fue el primer supercrack del Levante de la segunda década del siglo XXI.

Caicedo fue el primer supercrack del Levante de la segunda década del siglo XXI.

Cuando parecía todo visto, arribó a Orriols Arouna Koné. El marfileño, llegó tras una etapa horrorosa en el Sevilla con dos lesiones graves en un formato de cesión también redondo para el Levante en caso de salir bien. Y la cosa no salió bien, salio mejor que bien. Koné se convirtió en el mejor delantero de la historia del Levante, tuvo que dejar de jugar los últimos partidos para no llegar a la claúsula de goles y no renovar con el Sevilla, quedó libre, renovó por el Levante y salió traspasado dejando un pellizco a las arcas granotas, en reconocimiento a un club que lo había rehabilitado para el fútbol.

En 2012 el elegido para el Eurolevante fue Obafemi Martins, un crack mundial que había despuntado en Europa unos años antes. No tardó en demostrar que era un superclase pues a los pocos minutos de estar en el campo, marcó el gol de la victoria frente a la Real Sociedad y lo celebró con sus celebres volteretas. Un gol tan épico como el golazo que le anotó al Valencia, eterno rival ante el éxtasis de la grada. No pudo jugar en la Europa League hasta febrero por haber llegado tarde y en su debut le hizo un golazo a Olympiakos en la ida y otro en la vuelta.

Cuando todo parecía que iba viento en popa y a toda vela, la cosa se torció y en pleno mes de marzo de 2013 y con la vuelta ante el Rubin Kazan en los octavos de la UEFA Europa League, el nigeriano pegó la espantada, pagó su claúsula y marchó directo a EEUU dejando a los granotas compuestos y sin goleador. Manolo Salvador lo volvió a intentar en el verano de 2013 pero su apuesta por Baba Diawara y Nong no salió y aquí pareció acabar el Black Power 2.0 en la delantera del Levante.

Orriols pudo disfrutar aunque fuera un poco de las volteretas de Martins.

Orriols pudo disfrutar aunque fuera un poco de las volteretas de Martins. Black power en estado puro.

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¿Es Arouna Koné el mejor delantero de la historia del Levante?

Arouna Koné marcó las diferencias en el que es hasta ahora, el mejor equipo en la historia del Levante Unión Deportiva. Aquel conjunto que en la temporada 2011/12, consiguió llevar al equipo granota hasta nada más y nada menos que Europa. Un momento, que fue inolvidable para una hinchada acostumbrada (sobretodo los veteranos del lugar) a vivir bajo la influencia de la maldita historia del yunke de la adversidad.

El costamarfileño, llegó a la casa granota procedente del Sevilla donde había sufrido dos lesiones gravísimas y se encontraba casi defenestrado para el mundo del fútbol. Lo hizo en forma de cesión y con un formato tan curioso como polémico al final de temporada cuando marcó más goles de los que todo el mundo esperaba. Superó tanto las expectativas que no jugó los tres últimos partidos para no tener que volver al conjunto hispalense y quedar libre a final de temporada. Posiblemente, si esto no hubiera pasado el Levante, que fue casi toda la temporada cuarto, hubiera acabado en la Champions League en vez de en la Europa League.

Koné encima le marcó un gol al Sevilla que lo tenía cedido.

Koné encima le marcó un gol al Sevilla que lo tenía cedido.

Al final el marfileño no sólo dejó el listón alto en cuanto a goles anotados sino en cuanto a sensaciones. Con él, el Levante consiguió ser un equipo poderoso en defensa y demoledor al contragolpe sobretodo por aquellas galopadas de Koné muchas veces casi en solitario y es que él solo valía por varios. Finalmente quedó libre al no volver al Sevilla con la polémica que creó el tema y aceptó renovar por el Levante para que los granotas que lo habían rehabilitado para el fútbol, pescara aunque fuera una pequeña porción del traspaso y no se fuera gratis.

Un gesto que fue muy bien valorado por un club y una hinchada que tuvo en Arouna Koné, el mejor delantero de sus primeros 105 años de historia. Si a partir de ahí alguno le supera sin duda el que saldrá ganando será el club y será también una grandísima noticia para los de Orriols.

Koné es seguramente el mejor delantero de la historia granota.

Koné es seguramente el mejor delantero de la historia granota.

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Levante 3 Olympiakos 0, los granotas tumbaron al campeón griego

(Colgadosporelfutbol.com) El Levante UD dio un paso de gigante al golear 3-0 al Olympiacos en el partido de ida de los 16º de final de la Europa League. Los locales conscientes de las dificultades fuera de casa de los griegos salieron en tromba y no tardaron en adelantarse con un gol de Pedro Ríos. El principio del fin para los helenos, que si no se fueron con una goleada de escándalo son porque todavía existen milagros en la Tierra.

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Antonio Calpe, un granota campeón de Europa

Antonio Calpe pasó a la historia del Levante como uno de los mejores jugadores de la historia. Jugó con la zamarra granota en Tercera, Segunda y Primera formando precisamente parte de la primera plantilla granota que consiguió ascender a Primera División allá por el 63. Su buen hacer, le valió para ser fichado por el Real Madrid y formar parte del equipo “Yé-yé” y consiguió añadir a su palmarés particular una Copa de Europa, obtenida en 1966 contra el Partizán de Belgrado en una final celebrada en Bruselas. 

Fue un defensa de nivel, contundente que no tardó mucho en coger los galones de un Levante que por aquel entonces, jugaba en el mítico Vallejo, lugar de origen de muchas leyendas sobre el club granota como el famoso mito de la palmera. Como hemos dicho, fue pieza clave del primer equipo del Levante que consiguió llegar a la máxima categoría del fútbol español por primera vez en la historia del club.

Nacido un 4 de abril de 1940 en Valencia, Calpe, dejó al Levante en Primera División y volvió años después cuando el conjunto granota se batía el cobre en los campos de tercera de los 70, muy lejos de donde lo había dejado años anteriores. Después estuvo durante un tiempo en el organigrama del club como segundo entrenador e incluso integrado en la secretaria técnica. Un jugador histórico del Levante que hoy hemos querido recordar pero que quizás no ha sido valorado en la justa medida.

 

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