El talentoso futbolista granota que almorzaba bocatas de bravas

Hay historias y épocas dentro de nuestro querido Levante que hoy en día nos suenan increíbles si no fuera porque muchos las hemos vivido. Hoy vamos a recordar a un jugador que llegó al Levante UD a finales de los años 90 y que se caracterizaba por tener talento dentro del terreno y también fuera de él. 

Su nombre, Carlos Rodríguez Peña, más conocido como “Chicha”. El futbolista andaluz llegó al club granota en la temporada 98-99 en la que se logró el ascenso a Segunda División en la Ciudad Deportiva del Real Madrid con Pepe Balaguer como técnico. En una plantilla con jugadores como Jesús, Fernando Sales, Vicente y Paco Salillas entre otros, el jerezano encajó bastante bien y demostró la calidad que tenía en sus botas.

En la 99-00, ya en Segunda, Chicha fue uno de los destacados de un equipo que, por momentos, soñó con el ascenso a Primera División. Con el ’10’ a la espalda, este menudo y regordete jugador parecía mentira que pudiera jugar como lo hacía. Sin embargo, su rendimiento fue bajando y en la campaña siguiente, con Granero en el banquillo, perdió protagonismo y abandonó el club en la 2001-2002 en la que apenas jugó 4 partidos.

Pero si hay una leyenda urbana que circula de la etapa de Chicha como jugador del Levante es el almuerzo que se pegaba cada día después de los entrenamientos, un bocata de bravas con su ajoaceite y todo, algo que no sería muy normal en el fútbol tan profesionalizado de hoy en día y que tampoco lo era por aquel entonces. Siempre se dijo que Chicha podía haber llegado más lejos pero su estado físico, con bastantes kilos de más, se lo impidió.

El de Jerez, al que tuvimos ocasión de saludar en el ascenso del Levante en Chapín en 2004, se retiró bastante joven. Después de vestir la camiseta granota tuvo un par de aventuras en el Cartagena y en el Sabadell sin mucho éxito. Posteriormente fue director deportivo del Xerez CD hasta que abandonó el cargo en 2014. Sin duda, un tipo peculiar al que la afición granota recuerda con cariño y simpatía.

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